<![CDATA[Iván González, presidente nacional de Libres y candidato al Ayuntamiento de Málaga. - Blog]]>Tue, 19 Mar 2019 22:18:34 +0100Weebly<![CDATA[BOMBEROS DE MÁLAGA EN PELIGRO DE EXTINCIÓN]]>Sat, 30 Jun 2018 22:00:00 GMThttp://ivangonzalez.es/blog/bomberos-de-malaga-en-peligro-de-extincion
Finalizó el mes de junio en nuestra ciudad de una forma convulsa. Fue un sábado movido por un nuevo incidente que, finalmente, no tuvo ninguna desgracia humana qué lamentar, pese a que el equipo de gobierno del PP en el Ayuntamiento está jugando con fuego. Y nunca mejor dicho. Me explico.

Cada vez hay más malagueños que son conocedores de la situación laboral tan crítica en la que los efectivos del Cuerpo de Bomberos de Málaga ejercen su profesión día a día en el Servicio Municipal de Prevención y Extinción de Incendios de nuestra ciudad. Los recortes en recursos materiales como en recursos humanos han sido brutales. Las infraestructuras dejan mucho que desear. Solo hay que darse un paseo por las instalaciones del parque de Martiricos para contemplar la falta de organización de la dirección del Cuerpo -y no solo porque así lo diga la Fiscalía-, o visitar el parque de Campanillas, situado en el interior del Parque Tecnológico, cerrado a cal y canto desde que se inauguró pese a haber costado 1,6 millones de euros -nunca fue puesto en servicio-.

Inexplicablemente, el Grupo de Rescate Especializado (GRES) ha sido completamente desmantelado y eximido de toda función. Sin embargo, y paradójicamente, la Escuela de Seguridad Pública del Ayuntamiento de Málaga (ESPAM) sí imparte cursos de formación en cuanto al rescate subacuático y de montaña se refiere. Pero no todo queda aquí. Hoy, hay cuatro efectivos del Cuerpo de Bomberos de Málaga que siguen recibiendo formación específica para el rescate por parte de un grupo que la misma Jefatura ha desactivado. Desmantelar el GRES es un tremendo error. No obstante caben hacerse las dos siguientes preguntas: ¿Para qué capacitan desde el Consistorio a miembros del cuerpo respecto a una función específica si el grupo correspondiente en la que puede ser aplicada está desmantelado? ¿Para qué o quién organiza la ESPAM los cursos de rescate subacuático y en montaña cuando la Jefatura ha dejado al GRES completamente inoperativo? 

Pero es que el Grupo de Rescate Especializado no es el único que ha sido desmantelado, sino que la Unidad Médico Sanitaria de Intervención (UMSI) corre el mismo riesgo de extinción. Ésta es la recurrente paradoja de una Jefatura, que ante la falta de un reglamento interno del siglo XXI -el actual es preconstitucional, ya que data de 1959-, ha dirigido el Cuerpo con una tremenda falta de organización y a golpe incesante de unilateral circular con la que, una y otra vez, cambiar a conveniencia los criterios de funcionamiento interno. Ha recurrido a la excentricidad pura y dura; y a modo de ejemplo, sirva citar su ocurrencia de retirar de los camiones la radial con la que, como dotación, solían contar los bomberos. El motivo fue que no hubo presupuesto para renovar las hojas de unos aparatos que son esenciales para el rescate de personas que puedan quedar atrapadas, bien sea en el interior de un vehículo accidentado, o bien, en el interior de una vivienda siniestrada.

Es triste comprobar cómo el Cuerpo de Bomberos de Zaragoza, una ciudad de densidad demográfica muy parecida a la de Málaga, sí apuesta clara y decididamente por la Unidad Médica de Intervención, mucho mejor dotada que la de nuestra ciudad. De hecho cuenta hasta con los medios para levantar un hospital de campaña en caso de gran catástrofe. Y sin embargo, aquí, los bomberos malagueños no tienen ni tan siquiera una zodiac con la que poder socorrer a alguien que lo necesite en las aguas de nuestro litoral. Un hecho altamente probable debido al carácter eminentemente marítimo de nuestra ciudad.

La existencia y la apuesta por el servicio médico de UVI móvil de los Bomberos de Málaga están sobradamente más que justificados. La inmediatez, que puede salvar vidas -y no solo la de los siniestrados, sino también la de los propios efectivos-, con que acude la ambulancia de la UMSI no es superada por los servicios de emergencias sanitarias de Andalucía (EPES 061). La labor de la UMSI de Bomberos y la EPES del 061 -dependiente de la Junta de Andalucía- las hace complementarias, pero nunca serían sustitutivas. Por consiguiente, la Unidad Médica del Servicio Municipal de Prevención y Extinción de Incendios es tan esencial como irrenunciable e innegociable.

Y esto mismo fue lo que quedó en evidencia en el incendio de las viviendas de Portada Alta del pasado sábado 30 de junio, en el que la UMSI llegó a atender hasta diez personas. Sin embargo, y pese a todo, el gobierno local del PP de Francisco de la Torre pretende fulminársela. 

Ni el GRES debió desmantelarse ni la UMSI puede seguir el mismo camino. Más de la mitad de la población de Málaga, junto a la mayoría de los partidos políticos locales, más los propios efectivos de Bomberos, así lo llevan denunciando durante mucho tiempo. De hecho, estas reivindicaciones superan el año, en un incomprensible pulso del alcalde contra la seguridad de todos los malagueños. Por consiguiente, la prolongación del conflicto durante todos estos meses es única y exclusiva responsabilidad del alcalde, que mientras se pasea por Málaga y ocupa con twitter sus ratos libres, la seguridad de los malagueños está en juego. 

A decir verdad, cada día que transcurre entiendo menos a De la Torre, que en vez de sentarse a dialogar con los bomberos prefiere expulsarlos del pleno del Consistorio tratándolos como a auténticos delincuentes. Y esto es inadmisible. Le recuerdo al señor alcalde que hoy vivimos en un Régimen eminentemente democrático en donde se privilegia la libertad de expresión. Y a quien, para terminar, le sugiero un repaso de la Constitución del 78.

Siento reconocerlo y permítame la exageración, pero por culpa del mal gobierno del PP, en vez de potenciar el Servicio Municipal de Prevención y Extinción de Incendios, son los Bomberos de Málaga los que están en Peligro de Extinción. Es el mundo al revés. Y esto atenta contra nuestra seguridad. 
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<![CDATA[SI NO HAY SUFICIENTES CAMAS HOSPITALARIAS PARA MÁLAGA, SOBRAN POLÍTICOS]]>Mon, 19 Mar 2018 17:38:57 GMThttp://ivangonzalez.es/blog/si-no-hay-suficientes-camas-hospitalarias-para-malaga-sobran-politicos
No vamos a descubrir gran cosa a estas alturas de la película al decir que los recortes presupuestarios que se han venido aplicando en los últimos años han supuesto un importante déficit en recursos humanos, lo que acompañado de un claro empeoramiento de las condiciones laborales para los profesionales del sector público que aún conservan su puesto de trabajo, explica en su conjunto el mal funcionamiento del Sistema Sanitario Nacional (SSN).

Según la Federación de Asociaciones para la defensa de la Sanidad Pública (FADSP), los recortes sobre el gasto sanitario en cada comunidad autónoma han sido implementados con diferente intensidad. Si bien, el ´Medicamentazo´ o Sistema de Subasta de Medicamentos, puesto en marcha en Andalucía por el Gobierno socialista de Susana Díaz, cuyo fracaso ha provocado la desadherencia terapéutica por parte del paciente, sobre todo en los de edad avanzada -básicamente porque las empresas adjudicatarias no han sido capaces de suministrar, ni en tiempo ni en cantidad, los fármacos comprometidos con la Administración regional-, ha incrementado aún más el agravio que ya había establecido contra los intereses de los andaluces, poniéndose en peligro la cohesión y la equidad entre territorios en materia sanitaria.

Para la FADSP, Andalucía ocupaba en 2009, el sexto lugar del ranking sanitario de comunidades autónomas en cuanto a la calidad asistencial de los servicios prestados se refiere. Sin embargo, en este año, se ha desplomado al cuarto lugar por la cola; y pese a ser la más poblada, con 8.409.657 habitantes, es la región donde peor se optimizan los recursos públicos disponibles, de lo que se desprende que la gestión sanitaria por parte de los actuales dirigentes es considerablemente mejorable. 

Según un artículo de 2004 publicado en Gaceta Sanitaria, a 31 de diciembre de 2001, la tasa andaluza de camas por cada 10.000 habitantes en hospitales públicos era de 24,2, cuando la catalana rondaba las 19 camas/10.000. 

Además, Andalucía es la comunidad autónoma de España que menos camas públicas oferta. Tras consultar datos de distintas fuentes, se podría afirmar que el Sistema Sanitario Público Andaluz (SSPA), ofrece una dotación de 24,9 camas hospitalarias por cada 10.000 habitantes, una cifra muy inferior a la mejor oferta disponible dentro del Sistema Nacional de Salud (SNS) que hoy, precisamente, es ofrecida por el Sistema Sanitario catalán (46,6 camas/10.000 hab.). Por tanto, cabría deducir que la sanidad catalana, al menos en este aspecto, ha prosperado mucho más que la andaluza.
​Con todo ello, entristece comprobar que la dotación hospitalaria entre CC.AA. respecto de este recurso, del mismo modo que ocurre con otros muchos, sigue siendo desigual en la actualidad. Pero más inquietante es que Málaga sea la provincia que peor parada sale de todas las andaluzas. 

Preocupa que, según un informe sobre el balance sanitario malagueño de 2017, publicado recientemente por la organización sindical CC.OO., dispongamos de una ratio de 15,47 camas públicas por cada 10.000 habitantes, una cifra muy inferior a la de 2003, cuando la relación era de 19,31 camas/10.000 hab.; lo que sirve para hacernos una idea del progresivo deterioro que la sanidad pública viene sufriendo en nuestra provincia, donde se han perdido 370 camas en los últimos cinco años, según denuncia este sindicato.

Es más, la provincia de Málaga sigue a la cola de España en camas hospitalarias por habitantes. De tal modo que, para equipararse a la media nacional, que actualmente se sitúa en torno a las 23 camas por 10.000 usuarios -según el Sindicato de Enfermería (SATSE)-, sería necesario elevar la dotación hospitalaria pública en más de 800 camas, según el informe de CC.OO.

Lamentablemente, los datos no dejan lugar a dudas. La crisis económica que aún seguimos padeciendo se ha cebado con los recursos hospitalarios de toda España. Y es que, según destaca la revista Redacción Médica, en la última relación de camas de hospital de países europeos, publicada por Eurostat, a finales de 2014 nuestro país tenía disponibles 20,3 camas de hospital públicas por cada 10.000 habitantes, menos de la mitad de las que había en Rumanía (63,9 camas/10.000), un país muy inferior al nuestro, tanto en superficie geográfica como en densidad demográfica.

Sin embargo, el impacto negativo de las crisis no ha sido igual de perjudicial para cada una de las comunidades autónomas, razón por la que hoy sigue manteniéndose vigente el desequilibrio entre regiones dentro del mapa sanitario nacional.

En cualquier caso, y ya que España presenta uno de las peores ratios de Europa, estoy de acuerdo con Rafael González Delgado, secretario provincial de Sanidad por CC.OO., cuando defiende que "no es descabellado decir que Málaga ocupa una de las últimas posiciones de la Unión Europea en camas hospitalarias públicas".

Con la sanidad no se juega. Si los actuales dirigentes de la Junta no frenan en seco la deriva funcional del Sistema Sanitario Público Andaluz, y siguen sin dotar de suficientes camas públicas la planta hospitalaria de la provincia de Málaga, es que sobran. Sobran políticos. Así de claro.

¿Habrá nuevo hospital para Málaga, según lo anunciado hace poco por Marina Álvarez, consejera de Salud de la Junta de Andalucía? Me temo que no, que solo se ha tratado de una cortina de humo electoralista.
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